Libros proféticos
Isaías
- 1
Escuchadme, los que vais tras la justicia, los que buscáis al Señor: Mirad la roca de donde os tallaron, la cantera de donde os extrajeron.
- 2
Mirad a Abrahán, vuestro padre; a Sara, que os dio a luz: cuando os llamé, era uno, pero lo bendije y lo multipliqué.
- 3
El Señor consuela a Sión, consuela todas sus ruinas: convertirá su desierto en un edén, su yermo en jardín del Señor; allí habrá gozo y alegría, acción de gracias al son de instrumentos.
- 4
Escuchadme, naciones; pueblos, prestadme oído, pues de mí saldrá la ley y estableceré mi derecho para luz de los pueblos.
- 5
Mi triunfo está cercano, llega mi salvación, mi brazo regirá a los pueblos: las islas lejanas esperan en mí, ponen su esperanza en mi poder.
- 6
Levantad vuestros ojos al cielo, mirad abajo, hacia la tierra: el cielo se desvanece como el humo, la tierra se consume como un vestido, sus habitantes mueren como langostas, pero mi salvación dura por siempre, mi justicia no tendrá fin.
- 7
Escuchadme, los que conocéis lo que es recto, el pueblo que conserva mi ley en su corazón: no temáis la afrenta de los hombres, no desmayéis por sus ultrajes:
- 8
pues la polilla los roerá como un vestido, como los gusanos roen la lana; pero mi justicia dura por siempre, mi salvación de edad en edad.
- 9
¡Despierta, despierta, revístete de fuerza, brazo del Señor, despierta como antaño, en las antiguas edades! ¿No eres tú quien destrozó el monstruo y traspasó al dragón?
- 10
¿No eres tú quien secó el mar, las aguas del gran océano, el que hizo un camino en la profundidad del mar para que pasaran los redimidos?
- 11
Volverán los rescatados del Señor, entrarán en Sión con cánticos de júbilo, alegría perpetua a la cabeza, siguiéndolos, gozo y alegría; pena y aflicción se alejarán.
- 12
Yo, yo soy quien os consuela. ¿Por qué temes a un mortal que perece, a un hombre que pasa como la hierba,
- 13
te olvidas del Señor que te ha hecho, que despliega los cielos y pone el fundamento de la tierra? ¿Por qué tiemblas sin tregua cada día ante el furor del opresor dispuesto a destruirte? ¿Qué se hizo del furor del opresor?
- 14
Se apresuran a liberar al cautivo: no morirá en la fosa, no le faltará el pan.
- 15
Yo soy el Señor, tu Dios, que agita el mar y braman sus olas. Mi nombre es Señor todopoderoso.
- 16
Yo he puesto mis palabras en tu boca, te cubrí con la sombra de mi mano: extiendo los cielos, pongo el fundamento de la tierra y digo a Sión: tú eres mi pueblo.
- 17
¡Despierta, despierta, ponte en pie, Jerusalén!, que bebiste de la mano del Señor la copa de su ira, apuraste hasta las heces el cáliz de vértigo.
- 18
No hay nadie que la sustente entre los hijos que dio a luz, nadie que la lleve de la mano entre los hijos que crió.
- 19
Te han sucedido estos dos males, ¿quién te compadece? Saqueo y ruina, hambre y espada, ¿quién te consuela?
- 20
Desfallecen y yacen tus hijos en los rincones de todas las calles, como antílope en la red, llenos de la ira del Señor, de la amenaza de tu Dios.
- 21
Por eso, escucha, desdichada; borracha, y no de vino.
- 22
Esto dice el Señor, tu Dios, que defiende la causa de su pueblo: «Yo quito de tu mano la copa del vértigo, no volverás a beber el cáliz de mi ira.
- 23
Lo pondré en la mano de tus verdugos, de los que te decían: “Dóblate, que pasemos por encima”; y tú presentaste la espalda como suelo, como calzada para los transeúntes».