Libros proféticos
Isaías
- 1
¡Ay de los que establecen decretos inicuos, y publican prescripciones vejatorias,
- 2
para oprimir a los pobres en el juicio y privar de su derecho a los humildes de mi pueblo, haciendo de la viuda su botín y despojando a los huérfanos!
- 3
¿Qué haréis cuando tengáis que rendir cuentas, cuando la devastación llegue de lejos? ¿A quién acudiréis buscando auxilio, y dónde dejaréis vuestra fortuna?
- 4
No les quedará más que encorvarse con los prisioneros y caer entre los muertos. Y con todo, su ira no se aplaca y su mano sigue extendida.
- 5
¡Ay de Asiria, vara de mi ira! ¡Mi furor es bastón entre sus manos!
- 6
Lo envío contra una nación impía, lo mando contra el pueblo que provoca mi cólera, para saquearlo y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles.
- 7
Pero él no lo entiende así, no es eso lo que piensa en su corazón, sino exterminar, aniquilar naciones numerosas.
- 8
Se decía: «¿No son reyes mis ministros?
- 9
¿No le pasó a Calnó como a Carquemis? ¿No es Jamat como Arpad y Samaría como Damasco?
- 10
Así como mi mano alcanzó a aquellos reinos con más ídolos e imágenes que Jerusalén y Samaría,
- 11
lo mismo que hice con Samaría y sus ídolos, ¿no lo haré con Jerusalén y sus imágenes?».
- 12
Cuando el Señor haya concluido su tarea en la montaña de Sión y en Jerusalén, pedirá cuentas de la soberbia de corazón del rey de Asiria y de la arrogancia de su mirada altanera.
- 13
Porque se decía: «Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente. He borrado las fronteras de las naciones, he saqueado sus tesoros y, como un héroe, he destronado a sus señores.
- 14
Mi mano ha alcanzado a las riquezas de los pueblos, como si fueran un nido; como quien recoge huevos abandonados, recogí toda su tierra. Ninguno batió el ala, ninguno abrió el pico para piar».
- 15
¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella? ¿Se gloría la sierra contra quien la mueve? ¡Como si el bastón moviera a quien lo sostiene, o la vara sostuviera a quien no es de madera!
- 16
Por eso, el Señor, Dios del universo, debilitará a los hombres vigorosos y bajo su esplendor encenderá un fuego abrasador.
- 17
La luz de Israel se convertirá en fuego, el Dios santo en llamas, arderá y devorará en un día sus espinos y zarzas.
- 18
Consumirá el esplendor de su bosque y de su huerto, de la médula a la corteza. Será como un enfermo que se extingue.
- 19
Árboles contados quedarán de su bosque, un niño podría contarlos.
- 20
Aquel día, el resto de Israel y los supervivientes de la casa de Jacob no volverán a apoyarse en su agresor, sino que se apoyarán con lealtad en el Señor, en el Santo de Israel.
- 21
Un resto volverá, un resto de Jacob al Dios fuerte.
- 22
Porque aunque fuera tu pueblo, Israel, como la arena del mar, volverá solo un resto. La destrucción decretada rebosa justicia.
- 23
El Señor, Dios del universo, llevará a cabo en todo el país el exterminio decretado.
- 24
Por ello así dice Dios, el Señor del universo: «Pueblo mío que habitas en Sión, no temas a Asiria, que te golpea con la vara, y alza su bastón contra ti, al modo de Egipto.
- 25
Dentro de muy poco mi indignación se habrá completado y mi furor llevará a su destrucción.
- 26
El Señor del universo agita su látigo contra él, como cuando castigó a Madián en la roca del Horeb y alzó su bastón sobre el mar en el camino de Egipto.
- 27
Aquel día, su carga caerá de tus hombros y su yugo de tu cuello». El devastador sube de Rimón
- 28
ha llegado hasta Ayat, atraviesa Migrón pasa revista a las armas en Micmás.
- 29
Han cruzado el desfiladero, hacen noche en Gueba, Ramá se sobresalta, Guibeá de Saúl emprende la huida.
- 30
¡Lanza gritos, Bat-Galín; escucha, Lais; respóndele, Anatot!
- 31
Madmená se dispersa, los habitantes de Guebín buscan refugio,
- 32
se detienen un día en Nob, y ya agita su mano hacia la montaña de Sión, hacia la colina de Jerusalén.
- 33
Mirad: el Señor, Dios del universo, desgaja con violencia las copas de los árboles: los altos troncos ya están cortados, las ramas altas serán podadas.
- 34
Cae bajo el hierro la espesura del bosque, se desploma el Líbano con todo su esplendor.