Libros proféticos
Isaías
- 1
Callad ante mí, islas; cobren fuerza las naciones, que se acerquen a hablar, comparezcamos juntos a juicio.
- 2
¿Quién lo ha suscitado desde Oriente? ¿Quién convoca la victoria a su paso, le entrega los pueblos, le somete los reyes? Su espada los reduce a polvo, su arco los dispersa como paja,
- 3
los persigue y avanza seguro, sus pasos no tocan el camino.
- 4
¿Quién ha actuado, quién lo ha hecho? Aquel que convoca las generaciones desde el comienzo, yo, Señor desde el principio, y siempre el mismo, hasta con los últimos.
- 5
Las islas lo han visto y temen, se estremecen los confines de la tierra, se acercan y se presentan las islas y naciones.
- 6
Se ayudan uno a otro; uno dice a su compañero: «¡Ánimo!».
- 7
Anima el artesano al orfebre, el que forja con el martillo, al que golpea el yunque, diciendo: «¡Buena soldadura!»; y lo sujetan con clavos para que no se mueva.
- 8
Y tú, Israel, siervo mío; Jacob, mi escogido; estirpe de Abrahán, mi amigo,
- 9
a quien escogí de los extremos de la tierra, a quien llamé desde sus confines, diciendo: «Tú eres mi siervo, te he elegido y no te he rechazado»,
- 10
no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortalezco, te auxilio, te sostengo con mi diestra victoriosa.
- 11
Se avergonzarán humillados los que se enfurecían contra ti; serán aniquilados y perecerán los que pleiteaban contra ti.
- 12
Buscarás a tus adversarios, y no podrás encontrarlos: serán aniquilados, como nada, los que te combaten.
- 13
Porque yo, el Señor, tu Dios, te tomo por tu diestra y te digo: «No temas, yo mismo te auxilio».
- 14
No temas, gusanillo de Jacob, oruga de Israel, yo mismo te auxilio —oráculo del Señor—, tu libertador es el Santo de Israel.
- 15
Mira, te convierto en trillo nuevo, aguzado, de doble filo: trillarás los montes hasta molerlos; reducirás a paja las colinas;
- 16
los aventarás y el viento se los llevará, el vendaval los dispersará. Pero tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel.
- 17
Los pobres y los indigentes buscan agua, y no la encuentran; su lengua está reseca por la sed. Yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
- 18
Haré brotar ríos en cumbres desoladas, en medio de los valles, manantiales; transformaré el desierto en marisma y el yermo en fuentes de agua.
- 19
Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivares; plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y alerces,
- 20
para que vean y sepan, reflexionen y aprendan de una vez, que la mano del Señor lo ha hecho, que el Santo de Israel lo ha creado.
- 21
Presentad vuestro pleito, dice el Señor; aducid vuestras pruebas, dice el rey de Jacob.
- 22
Que se acerquen y nos anuncien lo que va a suceder. Decidnos cuáles fueron las cosas primeras y prestaremos atención. O bien, anunciadnos lo que va a suceder y sabremos el desenlace.
- 23
Manifestad lo que vendrá después, y sabremos que sois dioses. Haced al menos algo, bueno o malo, para que nos sorprendamos y lo veamos juntos.
- 24
En fin, vosotros sois nada, y nada son vuestras obras. Elegiros es abominable.
- 25
Yo lo he suscitado desde el norte, y él viene, desde Oriente, y él me invoca por mi nombre, pisotea a los gobernantes como barro, como apisona la arcilla el alfarero.
- 26
¿Quién lo anunció desde el comienzo para que lo supiéramos, y de antemano, para que dijéramos: «Es así»? Pero no: ninguno anuncia, ninguno proclama y ninguno escucha vuestras palabras.
- 27
Yo fui el primero en anunciarlo en Sión: «Mirad, helo aquí», y envié un heraldo a Jerusalén.
- 28
Miré en torno, pero no había nadie, nadie a quien pedir consejo y que pudiera responder.
- 29
Todos ellos no son nada, vacías son sus obras, viento y caos sus estatuas.