Libros proféticos
Isaías
- 1
¡Ay de los hijos rebeldes! —oráculo del Señor—, que hacen planes sin contar conmigo, que sellan alianzas contrarias a mi espíritu añadiendo así pecado a pecado,
- 2
que bajan a Egipto sin consultar mi parecer, para buscar la protección del faraón y refugiarse a la sombra de Egipto.
- 3
Pues bien, la protección del faraón será su deshonra, y refugiarse a la sombra de Egipto, su oprobio.
- 4
Cuando estén sus funcionarios en Soán y lleguen a Janés sus mensajeros,
- 5
todos quedarán desilusionados de un pueblo inútil, incapaz de auxiliar, que no sirve sino de deshonra y afrenta.
- 6
Oráculo contra los animales del Negueb: Por una tierra de angustia y opresión, tierra de leonas y leones, de víboras y áspides voladores, llevan sus riquezas a lomo de asno y sus tesoros sobre la giba de los camellos, a un pueblo sin provecho,
- 7
a Egipto, cuyo auxilio es viento y vacío. Por eso lo llamo así: «Rahab inmóvil».
- 8
Ahora ve y escríbelo en una tablilla en su presencia, inscríbelo en un libro: quede para la posteridad como testimonio perpetuo.
- 9
Es un pueblo rebelde, son hijos renegados, hijos que no quieren escuchar la ley del Señor;
- 10
que dicen a los videntes: «No veáis»; y a los que tienen visiones: «Evitad visiones verdaderas, decidnos cosas halagüeñas, profetizad ilusiones;
- 11
apartaos del camino, desviaos de la senda, quitad de vuestra vista al Santo de Israel».
- 12
Por eso, así dice el Santo de Israel: «Vosotros rechazáis esta palabra, confiáis en la opresión y la perversidad, y os apoyáis en ellas;
- 13
por eso será para vosotros esta culpa como una grieta que baja y se profundiza en una alta muralla, hasta que de repente, de un golpe, se desmorona;
- 14
y se rompe como una vasija de alfarero, hecha añicos sin piedad. Entre sus fragmentos no se encuentra un pedazo con que sacar brasas del brasero o agua de la cisterna».
- 15
Porque así os decía el Señor, Dios, el Santo de Israel: «Vuestra salvación está en convertiros y en tener calma, vuestra fuerza está en confiar y estar tranquilos»; pero no quisisteis
- 16
y dijisteis: «No. Huiremos a caballo». Está bien, tendréis que huir. «Correremos a galope». Más correrán los que os persiguen.
- 17
Huirán mil ante la amenaza de uno y huiréis ante el reto de cinco; hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte, como enseña sobre una colina.
- 18
Pero el Señor espera el momento de apiadarse, se pone en pie para compadecerse; porque el Señor es un Dios de la justicia: dichosos los que esperan en él.
- 19
Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, no tendrás que llorar, se apiadará de ti al oír tu gemido: apenas te oiga, te responderá.
- 20
Aunque el Señor te diera el pan de la angustia y el agua de la opresión ya no se esconderá tu Maestro, tus ojos verán a tu Maestro.
- 21
Si te desvías a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán una palabra a tus espaldas que te dice: «Este es el camino, camina por él».
- 22
Tendrás por impuros tus ídolos revestidos en plata y tus estatuas fundidas en oro; los arrojarás como inmundicia, los llamarás basura.
- 23
Te dará lluvia para la semilla que siembras en el campo, y el grano cosechado en el campo será abundante y suculento; aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas;
- 24
los bueyes y asnos que trabajan en el campo comerán forraje fermentado, aventado con pala y con rastrillo.
- 25
En toda alta montaña, en toda colina elevada habrá canales y cauces de agua el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.
- 26
La luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, cuando el Señor vende la herida de su pueblo y cure las llagas de sus golpes.
- 27
He aquí que el Nombre del Señor viene de lejos, arde su ira como incendio imponente, están llenos sus labios de furor, su lengua es un fuego que devora.
- 28
Su aliento es un torrente desbordado que alcanza hasta el cuello, para cribar a los pueblos con criba de exterminio, para poner en la quijada de las naciones un freno que los pierda.
- 29
Entonaréis un cántico como cuando se celebra una fiesta por la noche, se alegrará el corazón al compás de la flauta, mientras vais al monte del Señor, a la roca de Israel.
- 30
El Señor hará resonar la majestad de su voz, mostrará su brazo que descarga el ataque de su ira, fuego devorador, tempestad, aguacero y granizo.
- 31
A la voz del Señor temblará Asiria, golpeada con la vara.
- 32
Cada golpe de vara del castigo que el Señor descargue sobre ella será entre panderos, cítaras y danzas. El Señor combate a mano alzada.
- 33
Hace tiempo que está preparada la hoguera, ancha y profunda, también para el rey; una pira con fuego y leña abundante: y el soplo del Señor, como torrente de azufre, le prenderá fuego.