Libros proféticos
Isaías
- 1
Oráculo contra Tiro. ¡Gemid, navíos de Tarsis, porque ha sido destruido vuestro puerto! Al partir de la tierra de Quitín les dieron la noticia.
- 2
Callad, habitantes de la costa, mercaderes de Sidón, cuyos mensajeros atraviesan
- 3
el amplio mar. El grano de Sijor y la cosecha del Nilo eran su ganancia, y se convirtió en el mercado de los pueblos.
- 4
Avergüénzate Sidón, refugio frente al mar, porque así dice el mar: «No me he retorcido en dolores de parto ni he parido, no he criado jóvenes ni educado doncellas».
- 5
Cuando lo sepa Egipto se dolerán por las noticias de Tiro.
- 6
Volved a Tarsis, gemid habitantes de la costa.
- 7
¿Es este vuestro emporio arrogante, cuyos pies lo llevaron a regiones lejanas para instalarse allí?
- 8
¿Quién proyectó esto contra Tiro, que distribuía coronas, cuyos comerciantes eran príncipes y cuyos mercaderes eran honrados en el país?
- 9
El Señor del universo lo ha proyectado para profanar el orgullo de su esplendor para humillar a los grandes de la tierra.
- 10
Recorred vuestra tierra como el Nilo, gente de Tarsis. Ya no hay puerto.
- 11
El Señor extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos, ha ordenado destruir las fortalezas de Canaán.
- 12
Dijo: «No volverás a alegrarte, Sidón, doncella oprimida. Álzate y vete a Quitín: tampoco allí encontrarás reposo.
- 13
Mira, la tierra de los caldeos, ese pueblo no existió. Asiria lo fundó para las fieras. Levantaron torres de asedio, socavaron las casas, lo convirtieron en un montón de ruinas.
- 14
¡Gemid, navíos de Tarsis: vuestra fortaleza está destruida!».
- 15
A partir de aquel día, Tiro quedará olvidada por setenta años, la vida de un rey, y al cabo de setenta años le pasará a Tiro lo que a la prostituta de la canción:
- 16
«Toma la cítara, recorre la ciudad, prostituta olvidada, acompáñate con habilidad, multiplica tus canciones para que te recuerden».
- 17
Al cabo de los setenta años se ocupará el Señor de Tiro, que volverá a sus negocios y se prostituirá con todos los reinos de la tierra.
- 18
Pero las ganancias de su prostitución serán consagradas al Señor. No serán acumuladas ni atesoradas, sino que sus ganancias serán destinadas a quienes habitan en presencia del Señor, para que coman hasta saciarse y para vestiduras sagradas.