Libros proféticos
Isaías
- 1
¡Ay Ariel, Ariel, ciudad que sitió David! Añadid un año a otro, gire el ciclo de las fiestas,
- 2
y yo reduciré Ariel a la angustia, habrá lamentos y gemidos y será para mí como altar de sacrificio.
- 3
Pondré mi campamento en torno a ti, te cercaré con empalizadas, levantaré baluartes contra ti.
- 4
Humillada, hablarás desde el suelo, tu palabra se alzará sumisa desde el suelo, como voz de fantasma desde el suelo, tu palabra susurrará desde el polvo.
- 5
Será como polvareda el tropel de tus enemigos, como nube de tamo el tropel de tus agresores. Pero de improviso, de repente,
- 6
te auxiliará el Señor del universo, con trueno y terremoto y gran estruendo, con huracán y tempestad y llamas que devoran.
- 7
Con el tropel de los pueblos que combaten contra Ariel, con sus empalizadas, sus baluartes y sus sitiadores sucederá lo que ocurre con un sueño, con una visión nocturna:
- 8
como sueña el hambriento que come, y se despierta con el estómago vacío; como sueña el sediento que bebe, y se despierta, cansado, con la garganta reseca; así será el tropel de los pueblos que combaten contra el monte Sión.
- 9
Mirad con atención, hasta quedar atónitos, o entornad vuestros ojos, hasta quedaros ciegos: embriagaos, y no de vino, tambaleaos, pero no por el licor,
- 10
porque el Señor derramó sobre vosotros un espíritu de sopor que cierra vuestros ojos, y cubre con un velo vuestras cabezas.
- 11
Cualquier visión será para vosotros como el texto de un libro sellado: se lo dan a uno que sabe leer, diciéndole: «Por favor, lee esto», y él responde: «No puedo, está sellado».
- 12
Se lo dan a otro que no sabe leer, diciéndole: «Por favor lee esto». Y él responde: «No sé leer».
- 13
Dice el Señor: «Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, mientras su corazón está lejos de mí, y el culto que me rinde se ha vuelto precepto aprendido de otros hombres;
- 14
por eso yo seguiré asombrando a este pueblo con prodigios maravillosos: perecerá la sabiduría de sus sabios, y desaparecerá la discreción de sus hombres prudentes».
- 15
¡Ay de los que, en lo profundo, ocultan sus planes al Señor para poder actuar en la oscuridad y decir: «¿Quién nos ve? ¿Quién se entera?».
- 16
¡Cuánta perversión! ¿Es acaso el alfarero igual que el barro, para que la obra diga a su artífice: «No me ha hecho», y la vasija diga al alfarero: «Este no entiende nada?».
- 17
Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, y el vergel parecerá un bosque.
- 18
Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.
- 19
Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor, y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel;
- 20
porque habrá desaparecido el violento, no quedará rastro del cínico; y serán aniquilados los que traman para hacer el mal:
- 21
los que condenan a un hombre con su palabra, ponen trampas al juez en el tribunal y por una nadería violan el derecho del inocente.
- 22
Por eso, el Señor, que rescató a Abrahán, dice a la casa de Jacob: «Ya no se avergonzará Jacob, ya no palidecerá su rostro,
- 23
pues, cuando vean sus hijos mis acciones en medio de ellos, santificarán mi nombre, santificarán al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel».
- 24
Los insensatos encontrarán la inteligencia y los que murmuraban aprenderán la enseñanza.