Libros proféticos
Isaías
- 1
Cae abatida sobre el polvo, virgen hija de Babilonia; siéntate en tierra, sin trono, hija de los caldeos: ya no te volverán a llamar tierna y delicada.
- 2
Toma el molino y muele la harina, quítate el velo, recoge tu vestido, descubre las piernas para atravesar los ríos.
- 3
Que se descubra tu desnudez, que vean tus vergüenzas. Tomaré venganza y nadie intercederá.
- 4
Nuestro libertador, cuyo nombre es el Señor todopoderoso, es el Santo de Israel.
- 5
Siéntate y calla, entre las tinieblas, hija de los caldeos: ya no te volverán a llamar señora de reinos.
- 6
Me había enfurecido contra mi pueblo, había profanado mi heredad y la entregué en tus manos: no tuviste compasión de ellos.
- 7
Abrumaste con tu yugo a los ancianos, diciéndote: «Seré señora por siempre jamás», sin considerar todo esto, sin imaginar su desenlace.
- 8
Pues ahora escúchalo, lasciva, que reinabas confiada, y te decías: «Yo y nadie más. No me quedaré viuda, no me quitarán a mis hijos».
- 9
Las dos cosas te sucederán de repente, el mismo día: la privación de tus hijos y la viudez te llegarán juntas a pesar de tus muchas brujerías y del poder de tus conjuros.
- 10
Te sentías segura en tu maldad, te decías: «Nadie me ve»; tu sabiduría y tu ciencia te han trastornado, mientras pensabas: «Yo y nadie más».
- 11
Pues vendrá sobre ti una desgracia que no sabrás conjurar; caerá sobre ti un desastre que no podrás aplacar. Vendrá sobre ti de repente una catástrofe que no sospechabas.
- 12
Insiste en tus conjuros, en tus muchas brujerías, por las cuales te esforzaste desde joven; quizá podrás aprovecharlas, quizá te espantarás.
- 13
Te agotaste con tantos consejeros: que se presenten y te salven los que conjuran el cielo y contemplan las estrellas, los que presagian cada mes lo que te va a suceder.
- 14
Mira, son como paja que consume el fuego, no pueden librarse del poder de las llamas: no son brasas para calentarse, ni lumbre para sentarse enfrente.
- 15
En eso acabó la gente con que tratabas, por quienes te afanaste desde joven: cada uno errante por su lado, y no hay quien te salve.