Libros sapienciales y poéticos
Eclesiástico
- 1
Orgullo de las alturas es el firmamento límpido, espectáculo celeste en una visión espléndida.
- 2
El sol proclama cuando sale: «¡Qué admirable es la obra del Altísimo!».
- 3
Al mediodía reseca la tierra, ¿quién puede resistir ante su calor?
- 4
Para los trabajos de forja se atiza el horno, pero tres veces más abrasa el sol las montañas; emite vapores ardientes, ciega los ojos con el resplandor de sus rayos.
- 5
Grande es el Señor que lo ha creado, y su palabra acelera su carrera.
- 6
Lo mismo ocurre con la luna: es siempre puntual en sus fases, para marcar los tiempos, señal eterna.
- 7
La luna es quien señala las fiestas, astro que mengua después del plenilunio.
- 8
De ella reciben los meses su nombre; ella crece maravillosamente cuando cambia,
- 9
como estandarte del ejército celeste que brilla en el firmamento del cielo. Belleza del cielo es el resplandor de las estrellas, radiante ornamento en las alturas del Señor.
- 10
Se mantienen fijas según la palabra del Señor, y no abandonan su puesto de guardia.
- 11
Mira el arco iris y bendice a su Hacedor, ¡qué bello en su esplendor!
- 12
Rodea el cielo con un arco de gloria, lo han tendido las manos del Altísimo.
- 13
Con una orden suya hace caer la nieve, con su decreto fulmina los rayos.
- 14
Por eso se abren sus depósitos, y las nubes vuelan como pájaros.
- 15
Con su grandeza condensa las nubes, y se desmenuzan las piedras de granizo.
- 16
El estallido de su trueno estremece la tierra, a su vista se tambalean las montañas.
- 17
Cuando quiere, sopla el ábrego, el huracán del Norte y los ciclones.
- 18
Como bandada de pájaros esparce la nieve, que se posa en el suelo como plaga de langostas. La belleza de su blancura deslumbra los ojos, y al verla caer el corazón se extasía.
- 19
Como sal él derrama la escarcha sobre la tierra, y al helarse forma pinchos espinosos.
- 20
El viento frío sopla del Norte, y el agua se convierte en hielo; se posa sobre las superficies acuosas, y las reviste como de una coraza.
- 21
Devora los montes, quema el desierto, y como el fuego consume cuanto verdea.
- 22
Como remedio de todo llega la niebla imprevista, y el rocío, tras el calor, trae de nuevo la alegría.
- 23
Con su palabra somete al océano, y en medio de él planta las islas.
- 24
Los que surcan el mar hablan de sus peligros, y nosotros nos maravillamos de lo que cuentan.
- 25
Allí hay criaturas raras y maravillosas, toda clase de animales y monstruos marinos.
- 26
Gracias a Dios su mensajero tiene éxito, y gracias a su palabra todo está en su sitio.
- 27
Podríamos decir mucho más y nunca acabaríamos; mi conclusión es esta: «Él lo es todo».
- 28
¿Dónde hallar fuerza para glorificarlo? ¡Él es más grande que todas sus obras!
- 29
Temible es el Señor, inmensamente grande, admirable es su poder.
- 30
Ensalzad al Señor con vuestra alabanza, todo cuanto podáis, que él siempre os superará; y, al ensalzarlo, redoblad vuestra fuerza, no os canséis, que nunca acabaréis.
- 31
¿Quién lo ha visto para poder describirlo? ¿Quién puede glorificarlo dignamente?
- 32
Aún quedan misterios mucho más grandes: tan solo hemos visto algo de sus obras.
- 33
Porque el Señor lo ha hecho todo, y a los piadosos les ha dado la sabiduría.