Libros sapienciales y poéticos
Eclesiástico
- 1
El Señor creó al ser humano de la tierra, y a ella lo hará volver de nuevo.
- 2
Concedió a los humanos días contados y un tiempo fijo, y les dio autoridad sobre cuanto hay en la tierra.
- 3
Los revistió de una fuerza como la suya y los hizo a su propia imagen.
- 4
Hizo que todo ser viviente los temiese, para que dominaran sobre fieras y aves.
- 5
Recibieron el uso de las cinco operaciones del Señor, como sexta, les concedió participar de la inteligencia; y como séptima, la palabra intérprete de sus operaciones.
- 6
Discernimiento, lengua y ojos, oídos y corazón les dio para pensar.
- 7
Los llenó de ciencia y entendimiento, y les enseñó el bien y el mal.
- 8
Puso su mirada en sus corazones,
- 9
para mostrarles la grandeza de sus obras, y les concedió gloriarse por siempre de sus maravillas.
- 10
Por eso alabarán su santo nombre, para contar la grandeza de sus obras.
- 11
Puso delante de ellos la ciencia, y les dejó en herencia una ley de vida, para que piensen que los que ahora viven son mortales.
- 12
Estableció con ellos una alianza eterna, y les enseñó sus decretos.
- 13
Sus ojos vieron la grandeza de su gloria y sus oídos oyeron su voz gloriosa.
- 14
Les dijo: «Guardaos de toda iniquidad», y les dio a cada uno preceptos acerca del prójimo.
- 15
La conducta humana está siempre ante Dios, no puede ocultarse a sus ojos.
- 16
Desde la juventud sus caminos conducen al mal y no son capaces de transformar sus corazones de piedra en corazones de carne.
- 17
Pues al repartir las naciones de toda la tierra, a cada nación asignó un jefe, pero la porción del Señor es Israel;
- 18
a este, por ser el primogénito, lo cuida con disciplina y le dispensa la luz del amor sin abandonarlo.
- 19
Para el Señor todas sus obras son como el sol, y sus ojos están siempre sobre su conducta.
- 20
No se le pueden ocultar injusticias de ellos, y todos sus pecados están delante del Señor.
- 21
Pero el Señor, que es bueno y conoce su imagen, no los rechaza ni los abandona, sino que los perdona.
- 22
La limosna del hombre es para él como un sello, y custodia la generosidad como la niña del ojo. Reparte arrepentimiento entre sus hijos e hijas.
- 23
Después de esto se levantará y les retribuirá, y dará a cada uno su recompensa.
- 24
Pero a los que se arrepienten les permite volver, y consuela a los que han perdido la esperanza.
- 25
Retorna al Señor y abandona el pecado, reza ante su rostro y elimina los obstáculos.
- 26
Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia —pues él mismo te guiará de las tinieblas a la luz salvífica— y detesta con toda el alma la abominación.
- 27
En el abismo ¿quién alabará al Altísimo como lo hacen los vivos y quienes le dan gracias?
- 28
Para el muerto, como quien no existe, desaparece la alabanza, solo el que está vivo y sano alaba al Señor.
- 29
¡Qué grande es la misericordia del Señor y su perdón para los que retornan a él!
- 30
El hombre no puede tenerlo todo, porque ningún humano es inmortal.
- 31
¿Qué hay más luminoso que el sol?, y también se eclipsa; los que son carne y sangre maquinan el mal.
- 32
Dios pasa revista al ejército de las alturas celestes; los hombres son todos polvo y ceniza.