Libros sapienciales y poéticos
Eclesiástico
- 1
Ten piedad de nosotros, sálvanos, Dios del universo, infunde tu terror a todas las naciones;
- 2
amenaza con tu mano al pueblo extranjero, para que sienta tu poder.
- 3
Como les mostraste tu santidad al castigarnos, muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
- 4
para que sepan, como nosotros lo sabemos, que no hay Dios fuera de ti.
- 5
Renueva los prodigios, repite los portentos, exalta tu mano, robustece tu brazo.
- 6
Despierta tu furor y derrama tu ira, extermina al adversario y aniquila al enemigo.
- 7
Acelera la hora, recuerda el juramento, y que se divulguen tus grandezas.
- 8
Que tu fuego vengador devore a los supervivientes, y perezcan los que hacen daño a tu pueblo.
- 9
Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: «Fuera de nosotros no hay nadie».
- 10
Reúne a todas las tribus de Jacob y dales su heredad como antiguamente.
- 11
Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien nombraste tu primogénito;
- 12
ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, lugar de tu reposo.
- 13
Llena a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria.
- 14
Da una prueba de tus obras antiguas, cumple las profecías por el honor de tu nombre,
- 15
recompensa a los que esperan en ti, y saca veraces a tus profetas,
- 16
escucha la súplica de tus siervos, por amor a tu pueblo,
- 17
y reconozcan los confines del orbe que tú eres Dios eterno.
- 18
El estómago consume todo tipo de alimentos, pero unos son mejores que otros.
- 19
El paladar distingue la carne de caza, y el corazón inteligente las palabras mentirosas.
- 20
El de corazón retorcido provoca desgracias, pero el experimentado le da su merecido.
- 21
Una mujer acepta cualquier marido, pero unas jóvenes son mejores que otras.
- 22
La belleza de la mujer alegra el rostro, y sobrepasa cuanto el hombre desea.
- 23
Si en su lengua hay bondad y dulzura, su marido ya no es como los demás hombres.
- 24
El que consigue una mujer tiene el comienzo de la fortuna, una ayuda semejante a él y una columna de apoyo.
- 25
Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, donde no hay mujer, el hombre gime a la deriva.
- 26
¿Quién se fiará del ladrón avispado que va saltando de ciudad en ciudad?
- 27
Lo mismo ocurre con el hombre que no tiene hogar y se cobija donde la noche lo sorprende.