Libros sapienciales y poéticos
Sabiduría
- 1
Por eso, fueron justamente castigados por seres semejantes y fueron atormentados por una plaga de alimañas.
- 2
En vez de ese castigo, favoreciste a tu pueblo y, para satisfacer su apetito, les proporcionaste como alimento un manjar exquisito: las codornices.
- 3
Así que los egipcios, aun estando hambrientos, perdían hasta el apetito natural, asqueados por los repugnantes bichos que les habías enviado, mientras los israelitas, después de una breve privación, saboreaban un manjar exquisito.
- 4
Pues era justo que aquellos opresores sufrieran un hambre irremediable, mientras a estos bastaba con mostrarles cómo eran torturados sus enemigos.
- 5
Incluso cuando les sobrevino la terrible furia de las fieras y perecían mordidos por serpientes sinuosas, tu ira no llegó hasta el final.
- 6
Para que escarmentaran, se les atormentó por poco tiempo, pues tenían un signo de salvación como recordatorio del mandato de tu ley.
- 7
Y el que se volvía hacia él se curaba, no por lo que contemplaba, sino gracias ti, Salvador de todos.
- 8
Así convenciste a nuestros enemigos de que eres tú quien libra de todo mal.
- 9
Ellos morían por las picaduras de langostas y moscas, sin poder encontrar remedio para sus vidas, pues merecían ser castigados por tales bichos;
- 10
a tus hijos, en cambio, ni los dientes de las serpientes venenosas les pudieron, sino que tu misericordia salió en su ayuda y los salvó.
- 11
Las mordeduras, que se curaban enseguida, les recordaban tus palabras, no fuera que cayeran en profundo olvido y quedaran excluidos de tu bondad.
- 12
No los curó hierba ni cataplasma, sino tu palabra, Señor, que todo lo sana.
- 13
Pues tú tienes poder sobre la vida y la muerte, haces bajar a las puertas del Hades y haces regresar.
- 14
El hombre, en cambio, puede matar con su maldad, pero no puede devolver el espíritu que se fue, ni rescatar el alma ya prisionera.
- 15
Es imposible escapar de tu mano.
- 16
Los impíos que no querían conocerte fueron castigados con la fuerza de tu brazo: los persiguieron extrañas lluvias, granizadas, tormentas implacables y el fuego los devoró.
- 17
Y lo más sorprendente era que con el agua, que todo lo apaga, el fuego cobraba una violencia mayor, pues el universo es paladín de los justos.
- 18
Unas veces la llama se amortiguaba, para no abrasar a los animales enviados contra los impíos y para que, al verlos, comprendieran que los impulsaba el juicio de Dios;
- 19
pero, otras veces, aun en medio del agua, la llama ardía con más fuerza que el fuego, para destruir los frutos de una tierra malvada.
- 20
A tu pueblo, en cambio, lo alimentaste con manjar de ángeles, y les mandaste desde el cielo un pan preparado sin esfuerzo, lleno de toda delicia y grato a cualquier gusto.
- 21
Este sustento revelaba a tus hijos tu dulzura, pues se adaptaba al gusto de quien lo tomaba y se convertía en lo que cada uno quería.
- 22
Nieve y hielo resistían al fuego sin derretirse, para que supieran que el fuego, ardiendo entre el granizo y resplandeciendo bajo la lluvia, destruía las cosechas de los enemigos;
- 23
mientras que, para que los justos se alimentaran, se olvidaba hasta de su propia fuerza.
- 24
Porque la creación, sirviéndote a ti, su creador, despliega su fuerza para castigar a los malvados y la modera para beneficiar a los que en ti confían.
- 25
Por eso también entonces, adoptando todas las formas, estaba al servicio de tu generosidad, que a todos sustenta, según el deseo de los que te necesitan.
- 26
Así aprenderán tus hijos queridos, Señor, que la variedad de frutos no alimenta al hombre, sino tu palabra, que mantiene a los que creen en ti.
- 27
Pues lo que el fuego no pudo devorar se derritió simplemente al calor de un tenue rayo de sol,
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para que supieran que hay que adelantarse al sol para darte gracias y salir a tu encuentro al rayar el alba.
- 29
Pues la esperanza del ingrato se derrite como escarcha invernal y se escurre como agua inservible.