Corpus paulino
Romanos
- 1
Por ello, tú que te eriges en juez, sea quien seas, no tienes excusa, pues, al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque haces las mismas cosas, tú que juzgas.
- 2
Sabemos que el juicio de Dios contra los que hacen estas cosas es según verdad.
- 3
¿Piensas acaso, tú que juzgas a los que hacen estas cosas pero actúas del mismo modo, que vas a escapar del juicio divino?
- 4
¿O es que desprecias el tesoro de su bondad, tolerancia y paciencia, al no reconocer que la bondad de Dios te lleva a la conversión?
- 5
Con tu corazón duro e impenitente te estás acumulando cólera para el día de la ira, en que se revelará el justo juicio de Dios,
- 6
el cual pagará a cada uno según sus obras:
- 7
vida eterna a quienes, perseverando en el bien, buscan gloria, honor e incorrupción;
- 8
ira y cólera a los porfiados que se rebelan contra la verdad y se rinden a la injusticia.
- 9
Tribulación y angustia sobre todo ser humano que haga el mal, primero sobre el judío, pero también sobre el griego;
- 10
gloria, honor y paz para todo el que haga el bien, primero para el judío, pero también para el griego;
- 11
porque en Dios no hay acepción de personas.
- 12
Cuantos pecaron sin tener ley, perecerán también sin ley; y cuantos pecaron en el ámbito de la ley serán juzgados por la ley.
- 13
Pues no son justos ante Dios quienes oyen la ley, sino que serán justificados quienes la cumplen.
- 14
En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las exigencias de la ley, ellos, aun sin tener ley, son para sí mismos ley.
- 15
Esos tales muestran que tienen escrita en sus corazones la exigencia de la ley; contando con el testimonio de la conciencia y con sus razonamientos internos contrapuestos, unas veces de condena y otras de alabanza,
- 16
el día en que Dios juzgue lo oculto de los hombres de acuerdo con mi Evangelio a través de Cristo Jesús.
- 17
Pero si tú te llamas judío y encuentras tu descanso en la ley y te glorías en Dios;
- 18
conoces la voluntad divina y, al saberte instruido por la ley, te crees capaz de discernir lo que es mejor;
- 19
te consideras guía de ciegos, luz de los que viven en las tinieblas,
- 20
educador de ignorantes, maestro de niños, pues piensas que tienes en la ley la expresión misma de la ciencia y de la verdad.
- 21
Pues bien, tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo?; tú que predicas no robar, ¿robas tú mismo?;
- 22
tú que dices: «No cometer adulterio», ¿cometes tú mismo adulterio?;
- 23
tú, que te glorías en la ley, al transgredir la ley deshonras a Dios:
- 24
pues, según está escrito, el nombre de Dios es blasfemado por causa vuestra entre los gentiles.
- 25
Pues la circuncisión aprovecha si cumples la ley; pero si eres un trasgresor de la ley, tu circuncisión vale para ti lo mismo que si no estuvieras circuncidado.
- 26
En definitiva, si los incircuncisos cumplen las justas exigencias de la ley, ¿no tendrá su condición de incircunciso el mismo valor que la circuncisión?
- 27
Y así, alguien que no está circuncidado en la carne pero que cumple la ley te juzgará a ti, que, a pesar de poseer la letra de la ley y la circuncisión, eres trasgresor de la ley.
- 28
Pues no es judío el que lo es externamente ni es circuncisión la que lo es externamente, es decir, en la carne,
- 29
sino que es judío quien lo es en lo oculto, y la circuncisión del corazón lo es en el espíritu y no en la letra; este tal recibe la alabanza, no de los hombres sino de Dios.