Evangelios
Lucas
- 1
El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado.
- 2
Encontraron corrida la piedra del sepulcro.
- 3
Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.
- 4
Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes.
- 5
Ellas quedaron despavoridas y con las caras mirando al suelo y ellos les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
- 6
No está aquí. Ha resucitado. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea,
- 7
cuando dijo que el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar».
- 8
Y recordaron sus palabras.
- 9
Habiendo vuelto del sepulcro, anunciaron todo esto a los Once y a todos los demás.
- 10
Eran María la Magdalena, Juana y María, la de Santiago. También las demás, que estaban con ellas, contaban esto mismo a los apóstoles.
- 11
Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron.
- 12
Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, ve solo los lienzos. Y se volvió a su casa, admirándose de lo sucedido.
- 13
Aquel mismo día, dos de ellos iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios;
- 14
iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido.
- 15
Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos.
- 16
Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
- 17
Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?». Ellos se detuvieron con aire entristecido.
- 18
Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
- 19
Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo;
- 20
cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.
- 21
Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió.
- 22
Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro,
- 23
y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo.
- 24
Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
- 25
Entonces él les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas!
- 26
¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».
- 27
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
- 28
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando;
- 29
pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída». Y entró para quedarse con ellos.
- 30
Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.
- 31
A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.
- 32
Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
- 33
Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros,
- 34
que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
- 35
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
- 36
Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros».
- 37
Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.
- 38
Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón?
- 39
Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
- 40
Dicho esto, les mostró las manos y los pies.
- 41
Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?».
- 42
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado.
- 43
Él lo tomó y comió delante de ellos.
- 44
Y les dijo: «Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí».
- 45
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
- 46
Y les dijo: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día
- 47
y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
- 48
Vosotros sois testigos de esto.
- 49
Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros, por vuestra parte, quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto».
- 50
Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo.
- 51
Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo.
- 52
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría;
- 53
y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.