Evangelios
Lucas
- 1
Estaba muy cerca la fiesta de los Ácimos llamada Pascua.
- 2
Y andaban buscando los sumos sacerdotes y los escribas cómo quitarlo de en medio, porque temían al pueblo.
- 3
Entonces entró Satanás en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los Doce,
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y se fue a tratar con los sumos sacerdotes y oficiales del templo el modo de entregárselo.
- 5
Ellos se alegraron y acordaron darle dinero.
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Él aceptó y buscaba una ocasión propicia para entregarlo sin la presencia del pueblo.
- 7
Llegó, pues, el día de los Ácimos, en que se debía sacrificar la Pascua.
- 8
Y envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: «Id a prepararnos la Pascua para que la comamos».
- 9
Ellos le dijeron: «¿Dónde quieres que la preparemos?».
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Y él les dijo: «Mirad, cuando entréis en la ciudad, os saldrá al paso un hombre llevando un cántaro de agua. Seguidlo hasta la casa en que entre
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y diréis al dueño de la casa: “El Maestro te pregunta: ¿Dónde está la habitación en la que voy a comer la Pascua con mis discípulos?”.
- 12
Él os mostrará en el piso superior una habitación grande amueblada con divanes. Preparadla allí».
- 13
Fueron y lo encontraron como les había dicho y prepararon la Pascua.
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Y cuando llegó la hora, se sentó a la mesa y los apóstoles con él
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y les dijo: «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer,
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porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el reino de Dios».
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Y, tomando un cáliz, después de pronunciar la acción de gracias, dijo: «Tomad esto, repartidlo entre vosotros;
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porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios».
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Y, tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía».
- 20
Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros.
- 21
Pero mirad: la mano del que me entrega está conmigo, en la mesa.
- 22
Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!».
- 23
Ellos empezaron a preguntarse unos a otros sobre quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
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Se produjo también un altercado a propósito de quién de ellos debía ser tenido como el mayor.
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Pero él les dijo: «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores.
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Vosotros no hagáis así, sino que el mayor entre vosotros se ha de hacer como el menor, y el que gobierna, como el que sirve.
- 27
Porque ¿quién es más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.
- 28
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas,
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y yo preparo para vosotros el reino como me lo preparó mi Padre a mí,
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de forma que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
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Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo.
- 32
Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos».
- 33
Él le dijo: «Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte».
- 34
Pero él le dijo: «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes de que tres veces hayas negado conocerme».
- 35
Y les dijo: «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?». Dijeron: «Nada».
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«Pero ahora, el que tenga bolsa, que la lleve consigo, y lo mismo la alforja; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una.
- 37
Porque os digo que es necesario que se cumpla en mí lo que está escrito: “Fue contado entre los pecadores”, pues lo que se refiere a mí toca a su fin».
- 38
Ellos dijeron: «Señor, aquí hay dos espadas». Él les dijo: «Basta».
- 39
Salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos.
- 40
Al llegar al sitio, les dijo: «Orad, para no caer en tentación».
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Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba
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diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».
- 43
Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba.
- 44
En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre.
- 45
Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza,
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y les dijo: «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación».
- 47
Todavía estaba hablando, cuando apareció una turba; iba a la cabeza el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.
- 48
Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?».
- 49
Viendo los que estaban con él lo que iba a pasar, dijeron: «Señor, ¿herimos con la espada?».
- 50
Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.
- 51
Jesús intervino diciendo: «Dejadlo, basta». Y, tocándole la oreja, lo curó.
- 52
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él: «¿Habéis salido con espadas y palos como en busca de un bandido?
- 53
Estando a diario en el templo con vosotros, no me prendisteis. Pero esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas».
- 54
Después de prenderlo, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos.
- 55
Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro estaba sentado entre ellos.
- 56
Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo: «También este estaba con él».
- 57
Pero él lo negó diciendo: «No lo conozco, mujer».
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Poco después, lo vio otro y le dijo: «Tú también eres uno de ellos». Pero Pedro replicó: «Hombre, no lo soy».
- 59
Y pasada cosa de una hora, otro insistía diciendo: «Sin duda, este también estaba con él, porque es galileo».
- 60
Pedro dijo: «Hombre, no sé de qué me hablas». Y enseguida, estando todavía él hablando, cantó un gallo.
- 61
El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces».
- 62
Y, saliendo afuera, lloró amargamente.
- 63
Y los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él, dándole golpes.
- 64
Y, tapándole la cara, le preguntaban diciendo: «Haz de profeta: ¿quién te ha pegado?».
- 65
E, insultándolo, proferían contra él otras muchas cosas.
- 66
Cuando se hizo de día, se reunieron los ancianos del pueblo, con los jefes de los sacerdotes y los escribas; lo condujeron ante su Sanedrín,
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y le dijeron: «Si tú eres el Mesías, dínoslo». Él les dijo: «Si os lo digo, no lo vais a creer;
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y si os pregunto, no me vais a responder.
- 69
Pero, desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha del poder de Dios».
- 70
Dijeron todos: «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?». Él les dijo: «Vosotros lo decís, yo lo soy».
- 71
Ellos dijeron: «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca».