Evangelios
Lucas
- 1
Uno de aquellos días, cuando estaba él en el templo enseñando al pueblo y anunciando la Buena Noticia, se acercaron los sumos sacerdotes y escribas junto con los ancianos
- 2
y le hablaron diciendo: «Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te ha dado esta autoridad?».
- 3
Les contestó: «Yo también os voy a hacer una pregunta, respondédmela:
- 4
“El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres?”».
- 5
Ellos reflexionaban entre sí diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, dirá: “¿Por qué no le creísteis?”;
- 6
pero si decimos: “De los hombres”, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era un profeta».
- 7
Y respondieron que no sabían de dónde.
- 8
Entonces Jesús les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas».
- 9
Entonces se puso a decir al pueblo esta parábola: «Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos labradores y se ausentó bastante tiempo.
- 10
En el tiempo apropiado envió un siervo a los labradores para que le diesen su parte del fruto de la viña; pero los labradores, después de azotarlo, lo despidieron con las manos vacías.
- 11
Volvió a enviar a otro siervo, pero ellos, después de azotar y humillar también a este, lo despidieron con las manos vacías.
- 12
Y volvió a enviar un tercero, pero ellos, después de haberlo herido, también lo echaron.
- 13
Entonces dijo el dueño de la viña: “¿Qué voy a hacer? Voy a enviar a mi hijo querido. Quizá a este lo respetarán”.
- 14
Pero, al verlo, los labradores se decían entre sí: “Este es el heredero. Matémoslo para que la herencia sea nuestra”.
- 15
Y echándolo fuera de la viña, lo mataron. Pues ¿qué hará con ellos el dueño de la viña?
- 16
Vendrá, hará perecer a estos labradores y dará la viña a otros». Los que lo oyeron, dijeron: «¡No suceda tal cosa!».
- 17
Pero él, fijando los ojos en ellos, dijo: «Pues ¿qué significa lo que está escrito: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”?
- 18
Todo el que caiga sobre la piedra se destrozará, y a aquel sobre quien ella caiga, lo aplastará».
- 19
Los sumos sacerdotes y los escribas, comprendiendo que había dicho la parábola por ellos, intentaban echarle mano en aquel mismo momento, pero tuvieron miedo al pueblo.
- 20
Y, manteniéndose ellos al acecho, le mandaron unos espías que simulaban ser justos, con el fin de sorprenderlo en alguna palabra y así poder entregarlo al poder y autoridad del gobernador.
- 21
Le preguntaron, pues: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud y no tienes acepción de personas, sino que enseñas según verdad el camino de Dios.
- 22
¿Es lícito que nosotros paguemos tributo al César o no?».
- 23
Habiendo advertido su astucia, les dijo:
- 24
«Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción?». Le dijeron: «Del César».
- 25
Y él les dijo: «Pues bien, dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
- 26
Y no pudieron acusarlo ante el pueblo de nada de lo que decía; y se quedaron mudos, admirados de su respuesta.
- 27
Se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
- 28
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano”.
- 29
Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos.
- 30
El segundo
- 31
y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos.
- 32
Por último, también murió la mujer.
- 33
Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
- 34
Jesús les dijo: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo,
- 35
pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio.
- 36
Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
- 37
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”.
- 38
No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».
- 39
Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro».
- 40
Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.
- 41
Entonces les dijo: «¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David,
- 42
si el mismo David dice en el libro de los Salmos: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
- 43
y haré de tus enemigos estrado de tus pies”?
- 44
David, pues, lo llama Señor; entonces, ¿cómo puede ser hijo suyo?».
- 45
Y oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos:
- 46
«Guardaos de los escribas, que gustan de pasear con amplias y ricas túnicas y son amigos de ser saludados en las plazas y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;
- 47
devoran las casas de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Estos recibirán una condenación más rigurosa».