Corpus paulino
Hebreos
- 1
Todo sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
- 2
Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad.
- 3
A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.
- 4
Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón.
- 5
Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy;
- 6
o, como dice en otro pasaje: Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec.
- 7
Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial.
- 8
Y, aun siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.
- 9
Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna,
- 10
proclamado por Dios sumo sacerdote según el rito de Melquisedec.
- 11
Sobre este particular tenemos mucho que decir, aunque es difícil de explicar, porque os habéis vuelto torpes de oído.
- 12
Pues, debiendo vosotros ser ya maestros, por razón del tiempo, seguís necesitando que alguien os vuelva a enseñar los primeros rudimentos de los oráculos divinos; y estáis necesitados de leche y no de alimento sólido.
- 13
Quien vive de leche, desconoce la doctrina de la justicia, pues es todavía un niño.
- 14
El alimento sólido es para perfectos, que con la práctica y el entrenamiento de los sentidos saben distinguir el bien del mal.