Corpus paulino
Hebreos
- 1
Pues la ley, que presenta solo una sombra de los bienes futuros y no la realidad misma de las cosas, no puede nunca hacer perfectos a los que se acercan, pues lo hacen año tras año y ofrecen siempre los mismos sacrificios.
- 2
Si no fuera así, ¿no habrían dejado de ofrecerse, porque los ministros del culto, purificados de una vez para siempre, no tendrían ya ningún pecado sobre su conciencia?
- 3
Pero, en realidad, con estos sacrificios se recuerdan, año tras año, los pecados.
- 4
Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
- 5
Por eso, al entrar él en el mundo dice: Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; |
- 6
no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias.
- 7
Entonces yo dije: He aquí que vengo —pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí— para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad.
- 8
Primero dice: Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias, que se ofrecen según la ley.
- 9
Después añade: He aquí que vengo para hacer tu voluntad. Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
- 10
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.
- 11
En efecto, todo sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.
- 12
Pero Cristo, después de haber ofrecido por los pecados un único sacrificio, está sentado para siempre jamás a la derecha de Dios
- 13
y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.
- 14
Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados.
- 15
Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. |En efecto, después de decir:
- 16
Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días, añade el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente,
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y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus culpas.
- 18
Ahora bien, donde hay perdón, no hay ya ofrenda por los pecados.
- 19
Así pues, teniendo libertad para entrar en el santuario, en virtud de la sangre de Jesús,
- 20
contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne,
- 21
y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios,
- 22
acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura.
- 23
Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa.
- 24
Fijémonos los unos en los otros para estimularnos a la caridad y a las buenas obras;
- 25
no faltemos a las asambleas, como suelen hacer algunos, sino animémonos tanto más cuanto más cercano veis el Día.
- 26
Porque, si después de haber recibido el conocimiento de la verdad pecamos deliberadamente, ya no quedan sacrificios por los pecados,
- 27
sino solo la perspectiva pavorosa del juicio y del furor del fuego que devorará a los enemigos.
- 28
Al que viola la ley de Moisés lo ejecutan sin compasión, basándose en dos o tres testigos.
- 29
¿Cuánto peor castigo pensáis que merecerá quien pisotee al Hijo de Dios, profane la sangre de la alianza que lo consagra, y ultraje al Espíritu de la gracia?
- 30
Conocemos al que dijo: Mío es el desquite, yo daré a cada cual su merecido, y también: El Señor juzgará a su pueblo.
- 31
Es terrible caer en manos del Dios vivo.
- 32
Recordad aquellos días primeros, en los que, recién iluminados, soportasteis múltiples combates y sufrimientos:
- 33
unos, expuestos públicamente a oprobios y malos tratos; otros, solidarios de los que eran tratados así.
- 34
Compartisteis el sufrimiento de los encarcelados, aceptasteis con alegría que os confiscaran los bienes, sabiendo que teníais bienes mejores y permanentes.
- 35
No renunciéis, pues, a vuestra valentía, que tendrá una gran recompensa.
- 36
Os hace falta paciencia para cumplir la voluntad de Dios y alcanzar la promesa.
- 37
Un poquito de tiempo todavía y el que viene llegará sin retraso;
- 38
mi justo vivirá por la fe, pero si se arredra le retiraré mi favor.
- 39
Pero nosotros no somos gente que se arredra para su perdición, sino hombres de fe para salvar el alma.