Libros sapienciales y poéticos
Cantar de los cantares
- 1
¡Oh, si fueras mi hermano, amamantado a los pechos de mi madre!| Al encontrarte en la calle, te besaría sin que nadie me despreciara.
- 2
Te llevaría, te metería en la casa de mi madre, allí me enseñarías. Te daría a beber vino aromado, el licor de mis granadas.
- 3
Su izquierda bajo mi cabeza, y su diestra me abraza.
- 4
Os conjuro, muchachas de Jerusalén: que no despertéis ni desveléis a la amada hasta que ella quiera.
- 5
¿Quién es esta que sube del desierto, apoyada en su amado? —Te desperté bajo el manzano, allí donde te concibió tu madre, donde tu progenitora te dio a luz.
- 6
Grábame como sello en tu corazón, grábame como sello en tu brazo, porque es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; sus dardos son dardos de fuego, llamaradas divinas.
- 7
Las aguas caudalosas no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos. Quien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, sería sumamente despreciable.
- 8
Tenemos una hermanita, sin pechos todavía. ¿Qué haremos con nuestra hermanita cuando sea pedida?
- 9
Si ella es una muralla, la coronaremos con almenas de plata; si es una puerta, la reforzaremos con tablones de cedro.
- 10
Yo soy una muralla, y mis pechos, como torres; pero a sus ojos soy embajadora de paz.
- 11
Salomón tenía una viña en Betleamón; arrendó la viña a los guardas, y cada uno le entregaba por sus frutos mil siclos de plata.
- 12
Mi propia viña es para mí, los mil siclos para ti, Salomón, y doscientos para los guardas.
- 13
¡Mujer que yaces en el jardín, —los compañeros están al acecho—, permíteme escuchar tu voz!
- 14
«Entra, amado mío, sé como un gamo, o un cervatillo, sobre las colinas de las balsameras».