Libros sapienciales y poéticos
Cantar de los cantares
- 1
He entrado en mi jardín, hermana mía, esposa; he recogido mi mirra y mi bálsamo, he comido mi néctar con mi miel, he bebido mi vino con mi leche. ¡Comed, amigos, bebed, embriagaos de amores!
- 2
Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡Un rumor…! Mi amado llama: «Ábreme, hermana mía, amada mía, mi paloma sin tacha; que mi cabeza está cubierta de rocío, mis rizos del relente de la noche».
- 3
Me he quitado la túnica, ¿cómo vestirme otra vez?; me he lavado los pies, ¿cómo mancharlos de nuevo?
- 4
Mi amado introdujo su mano por el postigo, y mis entrañas se estremecieron por él.
- 5
Me levanté para abrir a mi amado, y mis manos destilaban mirra; mis dedos goteaban mirra, en el pestillo de la cerradura.
- 6
Abrí yo misma a mi amado, pero mi amado ya se había marchado. ¡El alma se me fue tras él! Lo busqué y no lo encontré, lo llamé y no me respondió.
- 7
Me encontraron los centinelas, que hacen la ronda por la ciudad; me golpearon, me hirieron, me desgarraron el velo los centinelas de las murallas.
- 8
Os conjuro, muchachas de Jerusalén, si encontráis a mi amado, ¿qué habéis de decirle? Que he sido herida de amor.
- 9
¿Qué tiene de particular tu amado, tú, la más bella de las mujeres? ¿Qué tiene de particular tu amado, para que así nos conjures?
- 10
Mi amado es radiante y bermejo, egregio entre millares.
- 11
Su cabeza es oro finísimo; sus rizos, colinas ondulantes, son negros como el cuervo.
- 12
Sus ojos, cual palomas a la vera de las aguas: se bañan en leche, se posan en la orilla.
- 13
Sus mejillas, plantel de balsameras, semillero de plantas aromáticas. Sus labios rosáceos destilan mirra líquida.
- 14
Sus manos, cofres de oro, llenos de gemas. Su vientre, disco de marfil, cubierto de zafiros.
- 15
Sus piernas, columnas de alabastro, asentadas en basas de oro. Su porte, como el Líbano, esbelto como los cedros.
- 16
Su talle es delicioso, todo él es codiciable. Así es mi amado, así es mi amigo, muchachas de Jerusalén.