Libros históricos
2 Crónicas
- 1
Cuando Salomón terminó de orar, bajó fuego del cielo, que devoró el holocausto y los sacrificios. La gloria de Dios llenó el templo.
- 2
Los sacerdotes no podían entrar en él, porque la gloria del Señor llenaba el templo.
- 3
Los hijos de Israel, al ver que el fuego y la gloria del Señor bajaban al templo, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento, adoraron y alabaron al Señor «porque es bueno, porque es eterna su misericordia».
- 4
El rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios ante el Señor.
- 5
El rey Salomón ofreció en sacrificio veintidós mil toros y ciento veinte mil ovejas. El rey y todo el pueblo dedicaron así el templo de Dios.
- 6
Los sacerdotes oficiaban de pie, mientras los levitas —con ayuda de los instrumentos hechos por el rey David para alabar al Señor «porque es eterna su misericordia»— entonaban al Señor las canciones compuestas por David. Los sacerdotes tocaban las trompetas delante de ellos y todo Israel se mantenía en pie.
- 7
Salomón consagró el atrio interior que está delante del templo del Señor, ofreciendo allí los holocaustos y la grasa de los sacrificios de comunión, pues en el altar de bronce hecho por Salomón no cabían el holocausto, la ofrenda y la grasa.
- 8
En aquella ocasión Salomón, junto con todo Israel —una multitud inmensa, venida desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto—, celebraron la fiesta durante siete días.
- 9
Después de haber festejado la dedicación del templo durante siete días, el octavo día tuvo lugar la asamblea solemne.
- 10
El día veintitrés del mes séptimo Salomón despidió a la gente; marcharon a sus casas alegres y felices por los beneficios que el Señor había concedido a David, a Salomón y a su pueblo Israel.
- 11
Salomón terminó el templo del Señor y el palacio real. Todo lo que se había propuesto hacer en el templo y en el palacio le salió perfectamente.
- 12
Se le apareció el Señor de noche y le dijo: «He escuchado tu oración y he elegido este lugar como templo para los sacrificios.
- 13
Cuando cierre el cielo y no llueva, cuando mande a la langosta que devore la tierra, cuando envíe la peste contra mi pueblo,
- 14
si mi pueblo, sobre el que es invocado mi Nombre, se humilla, ora, me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.
- 15
Mantendré mis ojos abiertos y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar.
- 16
He elegido y santificado este templo para que mi Nombre esté en él eternamente. Mis ojos y mi corazón estarán en él todos los días.
- 17
En cuanto a ti, si caminas ante mí como caminó tu padre David, haciendo todo lo que yo te ordene y guardando mis mandatos y decretos,
- 18
afianzaré tu trono real como pacté con tu padre David: “No te faltará un descendiente que gobierne en Israel”.
- 19
Pero si apostatáis, abandonando los decretos y los mandatos que os he dado, y os vais a servir a otros dioses, postrándoos ante ellos,
- 20
os arrancaré de mi tierra que os he dado, rechazaré el templo que he consagrado a mi Nombre y lo convertiré en refrán y en burla de todas las naciones.
- 21
Todo el que pase junto a este templo, que fue tan magnífico, preguntará asombrado: “¿Por qué ha tratado así el Señor a esta tierra y a este templo?”.
- 22
Les responderán: “Porque abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que les había sacado de la tierra de Egipto, se entregaron a otros dioses, se postraron ante ellos y les dieron culto; por eso ha descargado sobre ellos esta catástrofe”».