Libros históricos
2 Crónicas
- 1
El año trigésimo sexto del reinado de Asá, Basá, rey de Israel, atacó a Judá y fortificó Ramá para cortar las comunicaciones a Asá, rey de Judá.
- 2
Este sacó entonces plata y oro del tesoro del templo del Señor y del palacio real y se lo envió a Benadad, rey de Siria, que residía en Damasco, con este mensaje:
- 3
«Existe un pacto entre tú y yo, entre tu padre y mi padre. Aquí te envío plata y oro. Anda, rompe el pacto con Basá, rey de Israel, para que se aleje de mí».
- 4
Benadad le hizo caso y envió a los jefes de su ejército contra las ciudades de Israel. Devastaron Iyón, Dan, Abel Main y todos los depósitos de las ciudades de Neftalí.
- 5
En cuanto se enteró Basá, suspendió la fortificación de Ramá y detuvo las obras.
- 6
El rey Asá movilizó a todo Judá; se llevó las piedras y madera con las que Basá fortificaba Ramá y con ellas fortificó Guibeá y Mispá.
- 7
En aquel tiempo, el vidente Jananí se presentó ante Asá, rey de Judá, y le dijo: «Por haberte apoyado en el rey de Siria en vez de apoyarte en el Señor, tu Dios, ha escapado de tus manos el ejército del rey de Siria.
- 8
¿No formaban un gran ejército los cusitas y los libios, con muchísimos carros y jinetes? Porque te apoyaste en el Señor, él los puso en tus manos.
- 9
Los ojos del Señor, en efecto, recorren toda la tierra, para fortalecer a los que le son íntegros de corazón. Esta vez has sido un insensato; por eso, de ahora en adelante, tendrás guerras».
- 10
Asá se indignó con el vidente e, irritado con él por sus palabras, lo encarceló. En aquel tiempo Asá también maltrató a algunos del pueblo.
- 11
Los hechos de Asá, los primeros y los postreros, están escritos en el libro de los Reyes de Judá y de Israel.
- 12
El año trigésimo noveno de su reinado Asá enfermó gravemente de los pies; pero ni siquiera en su enfermedad buscó al Señor, sino a los médicos.
- 13
Asá se durmió con sus padres. Murió el año cuadragésimo primero de su reinado.
- 14
Lo enterraron en el sepulcro que se había excavado en la Ciudad de David. Lo tendieron sobre un lecho lleno de perfumes y de diversos ungüentos —según el arte de perfumería—, y encendieron una gran hoguera en su honor.