Evangelios
Juan
- 1
Después de esto, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea (o de Tiberíades).
- 2
Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
- 3
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
- 4
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos.
- 5
Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: «¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
- 6
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
- 7
Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
- 8
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
- 9
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
- 10
Jesús dijo: «Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.
- 11
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
- 12
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
- 13
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.
- 14
La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
- 15
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.
- 16
Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al mar,
- 17
embarcaron y empezaron la travesía hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado;
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soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando.
- 19
Habían remado unos veinticinco o treinta estadios, cuando vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron.
- 20
Pero él les dijo: «Soy yo, no temáis».
- 21
Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban.
- 22
Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
- 23
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias.
- 24
Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
- 25
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
- 26
Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros.
- 27
Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
- 28
Ellos le preguntaron: «Y ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
- 29
Respondió Jesús: «La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».
- 30
Le replicaron: «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra?
- 31
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».
- 32
Jesús les replicó: «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo.
- 33
Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
- 34
Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan».
- 35
Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás;
- 36
pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
- 37
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera,
- 38
porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
- 39
Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
- 40
Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».
- 41
Los judíos murmuraban de él porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo»,
- 42
y decían: «¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
- 43
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis.
- 44
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.
- 45
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
- 46
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre.
- 47
En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
- 48
Yo soy el pan de la vida.
- 49
Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron;
- 50
este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
- 51
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
- 52
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
- 53
Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
- 54
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
- 55
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
- 56
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
- 57
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
- 58
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
- 59
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.
- 60
Muchos de sus discípulos, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
- 61
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os escandaliza?,
- 62
¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?
- 63
El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida.
- 64
Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
- 65
Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
- 66
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
- 67
Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?».
- 68
Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna;
- 69
nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».
- 70
Jesús le contestó: «¿Acaso no os he escogido yo a vosotros, los Doce? Y uno de vosotros es un diablo».
- 71
Lo decía por Judas, el hijo de Simón Iscariote, pues este lo iba a entregar, uno de los Doce.