Evangelios
Juan
- 1
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
- 2
Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo;
- 3
y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía,
- 4
se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe;
- 5
luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
- 6
Llegó a Simón Pedro y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».
- 7
Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».
- 8
Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».
- 9
Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».
- 10
Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».
- 11
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».
- 12
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
- 13
Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy.
- 14
Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros:
- 15
os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.
- 16
En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía.
- 17
Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.
- 18
No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”.
- 19
Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
- 20
En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».
- 21
Diciendo esto, Jesús se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo: «En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
- 22
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.
- 23
Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús.
- 24
Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.
- 25
Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?».
- 26
Le contestó Jesús: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado». Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.
- 27
Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
- 28
Ninguno de los comensales entendió a qué se refería.
- 29
Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.
- 30
Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
- 31
Cuando salió, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
- 32
Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.
- 33
Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: «Donde yo voy no podéis venir vosotros».
- 34
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros.
- 35
En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros».
- 36
Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
- 37
Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
- 38
Jesús le contestó: «¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces.