Pentateuco
Deuteronomio
- 1
Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos y veas caballos y carros y un pueblo más numeroso que tú, no los temas, porque está contigo el Señor, tu Dios, que te hizo subir de la tierra de Egipto.
- 2
Cuando vayáis a entablar combate, se adelantará el sacerdote para hablar al pueblo.
- 3
Les dirá: “Escucha, Israel: vosotros vais a entablar hoy combate contra vuestros enemigos. No perdáis el valor, no temáis ni os turbéis, ni tembléis ante ellos,
- 4
porque el Señor, vuestro Dios, marcha con vosotros, combatiendo en favor vuestro contra vuestros enemigos, para salvaros”.
- 5
Luego los magistrados hablarán así al pueblo: “¿Quién ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y la estrene otro.
- 6
Y ¿quién ha plantado una viña y no la ha vendimiado? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y la vendimie otro.
- 7
Y ¿quién está prometido con una mujer y aún no se ha casado con ella? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate, y otro se case con ella”.
- 8
Después los magistrados volverán a hablar al pueblo y dirán: “¿Quién tiene miedo y no tiene valor? Que se retire y vuelva a su casa, para que su hermano no pierda el valor como él”.
- 9
Cuando los magistrados hayan terminado de hablar al pueblo, pondrán jefes de tropa al frente de él.
- 10
Cuando te acerques a una ciudad para combatir contra ella, primero proponle la paz.
- 11
Si acepta la paz y te abre sus puertas, toda la población que se encuentre en ella se someterá a prestación personal y te servirá.
- 12
Pero si no acepta tu paz y te declara la guerra, la sitiarás.
- 13
El Señor, tu Dios, la entregará en tus manos y pasarás a filo de espada a todos sus varones.
- 14
Pero las mujeres, los niños, el ganado y todo lo que haya en la ciudad —todo su botín— lo tomarás para ti y comerás del botín de los enemigos que te entregue el Señor, tu Dios.
- 15
Lo mismo harás con todas las ciudades muy alejadas de ti que no están entre las ciudades de esas naciones.
- 16
Mas de las ciudades de estos pueblos que te entregue en herencia el Señor, tu Dios, no dejarás ni un ser vivo.
- 17
Consagrarás al exterminio a hititas, amorreos, cananeos, perizitas, heveos y jebuseos, como te mandó el Señor, tu Dios,
- 18
para que no os enseñen a cometer todas las abominaciones que ellos cometen con sus dioses, y no pequéis contra el Señor, vuestro Dios.
- 19
Cuando sities una ciudad durante mucho tiempo, combatiendo contra ella para tomarla, no destruyas sus árboles blandiendo el hacha sobre ellos, porque de ellos podrás comer; no los tales, porque ¿acaso son seres humanos los árboles del campo para que hayan de ser sitiados por ti?
- 20
Pero si sabes que un árbol no es frutal, lo puedes destruir y talar, para construir obras de asedio contra la ciudad que te hace la guerra, hasta que caiga.