Cartas católicas
Santiago
- 1
No os constituyáis muchos en maestros, hermanos míos, pues sabemos que nosotros recibiremos una sentencia más severa,
- 2
porque todos faltamos a menudo. Si alguien no falta en el hablar, ese es un hombre perfecto, capaz de controlar también todo su cuerpo.
- 3
A los caballos les metemos el freno en la boca para que ellos nos obedezcan, y así dirigimos a todo el animal.
- 4
Fijaos también que los barcos, siendo tan grandes e impulsados por vientos tan recios, se dirigen con un timón pequeñísimo por donde el piloto quiere navegar.
- 5
Lo mismo pasa con la lengua: es un órgano pequeño, pero alardea de grandezas. Mirad, una chispa insignificante puede incendiar todo un bosque.
- 6
También la lengua es fuego, un mundo de iniquidad; entre nuestros miembros, la lengua es la que contamina a la persona entera y va quemando el curso de la existencia, pero ella es quemada, a su vez, por la gehenna.
- 7
Pues toda clase de fieras y pájaros, de reptiles y bestias marinas pueden ser domadas y de hecho lo han sido por el hombre.
- 8
En cambio, la lengua nadie puede domarla, es un mal incansable cargado de veneno mortal.
- 9
Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, creados a semejanza de Dios.
- 10
De la misma boca sale bendición y maldición. Eso no puede ser así, hermanos míos.
- 11
¿Acaso da una fuente agua dulce y amarga por el mismo caño?
- 12
¿Es que puede una higuera, hermanos míos, dar aceitunas o una parra higos? Pues tampoco un manantial salobre puede dar agua dulce.
- 13
¿Quién de vosotros es sabio y experto? Que muestre sus obras como fruto de la buena conducta, con la delicadeza propia de la sabiduría.
- 14
Pero si en vuestro corazón tenéis envidia amarga y rivalidad, no presumáis, mintiendo contra la verdad.
- 15
Esa no es la sabiduría que baja de lo alto, sino la terrena, animal y diabólica.
- 16
Pues donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y todo tipo de malas acciones.
- 17
En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera.
- 18
El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz.