Libros proféticos
Oseas
- 1
«El número de los hijos de Israel será como la arena del mar que no se puede medir ni contar; y en el lugar donde se decía de ellos “vosotros no sois mi pueblo”, se dirá de ellos: “¡Hijos del Dios viviente!”.
- 2
Los hijos de Judá y los hijos de Israel se reunirán, y se elegirán un único jefe. Crecerán desde la tierra. Sí, magnífico será el día de “Dios siembra”.
- 3
Decid a vuestros hermanos: “Pueblo mío”, y a vuestras hermanas: “Compadecida”».
- 4
«Acusad, a vuestra madre, acusadla, porque ella ya no es mi mujer ni yo soy su marido; para que aparte de su rostro la prostitución y sus adulterios de entre sus pechos.
- 5
Si no, la despojaré dejándola desnuda, la dejaré como el día de su nacimiento, la convertiré en un desierto, la dejaré como una tierra árida, la mataré de sed.
- 6
No tendré compasión de sus hijos, porque son hijos de prostitución.
- 7
Sí, su madre se ha prostituido. Se cubrió de vergüenza la que los concibió, cuando decía: “Me iré detrás de mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas”.
- 8
Por eso yo cierro tu camino con espinos, lo rodeo de una cerca, no encontrará sus senderos.
- 9
Perseguirá a sus amantes pero no los alcanzará, los buscará sin encontrarlos. Entonces se dirá: “Voy a volver a mi primer marido, porque estaba entonces mejor que ahora”.
- 10
Y es que ella no comprendía que era yo quien le había dado trigo, mosto y aceite virgen, quien le había prodigado plata y oro: los convirtieron en ídolos.
- 11
Por eso volveré a recuperar mi trigo en su sazón, el mosto en su estación; le arrancaré mi lana y mi lino, que cubrían su desnudez.
- 12
Entonces descubriré su infamia a la vista de sus amantes, y nadie la salvará de mi mano.
- 13
Pondré fin a toda su alegría: su fiesta, su novilunio y su sábado, a todas sus celebraciones.
- 14
Devastaré su viña y su higuera, de las que decía: “Son mi salario, me lo dieron mis amantes”. Las convertiré en selva, las devorará el animal salvaje.
- 15
Le pediré cuentas de los días en que quemaba incienso a los ídolos. Ataviada con su anillo y su collar, corría detrás de sus amantes, y a mí, me olvidaba» —oráculo del Señor—.
- 16
«Por eso, yo la persuado, la llevo al desierto, le hablo al corazón,
- 17
le entrego allí mismo sus viñedos, y hago del valle de Acor una puerta de esperanza. Allí responderá como en los días de su juventud, como el día de su salida de Egipto.
- 18
Aquel día —oráculo del Señor— me llamarás “esposo mío”, y ya no me llamarás “mi amo”.
- 19
Apartaré de su boca los nombres de los baales, y no serán ya recordados por su nombre.
- 20
Aquel día haré una alianza en su favor, con las bestias del campo, con las aves del cielo, y los reptiles del suelo. Quebraré arco y espada y eliminaré la guerra del país, y haré que duerman seguros.
- 21
Me desposaré contigo para siempre, me desposaré contigo en justicia y en derecho, en misericordia y en ternura,
- 22
me desposaré contigo en fidelidad y conocerás al Señor.
- 23
Aquel día yo responderé —oráculo del Señor—, yo responderé con los cielos, y ellos responderán a la tierra.
- 24
La tierra responderá con el trigo, el mosto y el aceite nuevo, y ellos responderán a “Dios-siembra”.
- 25
Yo la sembraré para mí en el país, tendré compasión de “No compadecida”, y diré a “No mi pueblo”: “Tú eres mi pueblo”; y él dirá: “Mi Dios”».