Libros proféticos

Oseas

Capítulo 2

  1. 1

    «El número de los hijos de Israel será como la arena del mar que no se puede medir ni contar; y en el lugar donde se decía de ellos “vosotros no sois mi pueblo”, se dirá de ellos: “¡Hijos del Dios viviente!”.

  2. 2

    Los hijos de Judá y los hijos de Israel se reunirán, y se elegirán un único jefe. Crecerán desde la tierra. Sí, magnífico será el día de “Dios siembra”.

  3. 3

    Decid a vuestros hermanos: “Pueblo mío”, y a vuestras hermanas: “Compadecida”».

  4. 4

    «Acusad, a vuestra madre, acusadla, porque ella ya no es mi mujer ni yo soy su marido; para que aparte de su rostro la prostitución y sus adulterios de entre sus pechos.

  5. 5

    Si no, la despojaré dejándola desnuda, la dejaré como el día de su nacimiento, la convertiré en un desierto, la dejaré como una tierra árida, la mataré de sed.

  6. 6

    No tendré compasión de sus hijos, porque son hijos de prostitución.

  7. 7

    Sí, su madre se ha prostituido. Se cubrió de vergüenza la que los concibió, cuando decía: “Me iré detrás de mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas”.

  8. 8

    Por eso yo cierro tu camino con espinos, lo rodeo de una cerca, no encontrará sus senderos.

  9. 9

    Perseguirá a sus amantes pero no los alcanzará, los buscará sin encontrarlos. Entonces se dirá: “Voy a volver a mi primer marido, porque estaba entonces mejor que ahora”.

  10. 10

    Y es que ella no comprendía que era yo quien le había dado trigo, mosto y aceite virgen, quien le había prodigado plata y oro: los convirtieron en ídolos.

  11. 11

    Por eso volveré a recuperar mi trigo en su sazón, el mosto en su estación; le arrancaré mi lana y mi lino, que cubrían su desnudez.

  12. 12

    Entonces descubriré su infamia a la vista de sus amantes, y nadie la salvará de mi mano.

  13. 13

    Pondré fin a toda su alegría: su fiesta, su novilunio y su sábado, a todas sus celebraciones.

  14. 14

    Devastaré su viña y su higuera, de las que decía: “Son mi salario, me lo dieron mis amantes”. Las convertiré en selva, las devorará el animal salvaje.

  15. 15

    Le pediré cuentas de los días en que quemaba incienso a los ídolos. Ataviada con su anillo y su collar, corría detrás de sus amantes, y a mí, me olvidaba» —oráculo del Señor—.

  16. 16

    «Por eso, yo la persuado, la llevo al desierto, le hablo al corazón,

  17. 17

    le entrego allí mismo sus viñedos, y hago del valle de Acor una puerta de esperanza. Allí responderá como en los días de su juventud, como el día de su salida de Egipto.

  18. 18

    Aquel día —oráculo del Señor— me llamarás “esposo mío”, y ya no me llamarás “mi amo”.

  19. 19

    Apartaré de su boca los nombres de los baales, y no serán ya recordados por su nombre.

  20. 20

    Aquel día haré una alianza en su favor, con las bestias del campo, con las aves del cielo, y los reptiles del suelo. Quebraré arco y espada y eliminaré la guerra del país, y haré que duerman seguros.

  21. 21

    Me desposaré contigo para siempre, me desposaré contigo en justicia y en derecho, en misericordia y en ternura,

  22. 22

    me desposaré contigo en fidelidad y conocerás al Señor.

  23. 23

    Aquel día yo responderé —oráculo del Señor—, yo responderé con los cielos, y ellos responderán a la tierra.

  24. 24

    La tierra responderá con el trigo, el mosto y el aceite nuevo, y ellos responderán a “Dios-siembra”.

  25. 25

    Yo la sembraré para mí en el país, tendré compasión de “No compadecida”, y diré a “No mi pueblo”: “Tú eres mi pueblo”; y él dirá: “Mi Dios”».