Evangelios
Mateo
- 1
No juzguéis, para que no seáis juzgados.
- 2
Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.
- 3
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
- 4
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo?
- 5
Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.
- 6
No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.
- 7
Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá;
- 8
porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
- 9
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?;
- 10
y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?
- 11
Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
- 12
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.
- 13
Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
- 14
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.
- 15
Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.
- 16
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos?
- 17
Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos.
- 18
Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos.
- 19
El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego.
- 20
Es decir, que por sus frutos los conoceréis.
- 21
No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
- 22
Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.
- 23
Entonces yo les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad”.
- 24
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.
- 25
Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
- 26
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena.
- 27
Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
- 28
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza,
- 29
porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.