Evangelios
Marcos
- 1
Se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
- 2
A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña.
- 3
Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos vacías.
- 4
Les envió de nuevo otro criado; a este lo descalabraron e insultaron.
- 5
Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, a los que azotaron o los mataron.
- 6
Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando: “Respetarán a mi hijo”.
- 7
Pero los labradores se dijeron: “Este es el heredero. Venga, lo matamos y será nuestra la herencia”.
- 8
Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
- 9
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer a los labradores y arrendará la viña a otros.
- 10
¿No habéis leído aquel texto de la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
- 11
Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?».
- 12
Intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos; pero temieron a la gente y, dejándolo allí, se marcharon.
- 13
Le envían algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta.
- 14
Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?».
- 15
Adivinando su hipocresía, les replicó: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea».
- 16
Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». Le contestaron: «Del César».
- 17
Jesús les replicó: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Y se quedaron admirados.
- 18
Se le acercan unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan:
- 19
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano”.
- 20
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos;
- 21
el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero;
- 22
y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
- 23
Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».
- 24
Jesús les respondió: «¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios?
- 25
Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.
- 26
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”?
- 27
No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».
- 28
Un escriba que oyó la discusión, viendo lo acertado de la respuesta, se acercó y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
- 29
Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor:
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amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”.
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El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
- 32
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él;
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y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
- 34
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
- 35
Mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David?
- 36
El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: “Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies”.
- 37
Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?». Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.
- 38
Y él, instruyéndolos, les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas,
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buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes;
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y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
- 41
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho;
- 42
se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
- 43
Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie.
- 44
Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».