Pentateuco
Génesis
- 1
Luego dio la siguiente orden al mayordomo de su casa: «Llena los sacos de estos hombres con todos los víveres que quepan y pon el dinero de cada uno en la boca de su saco;
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y mi copa, la de plata, la metes en la boca del saco del menor junto con el dinero de su grano». Él hizo como le mandaban.
- 3
Al amanecer, despacharon a los hombres con sus asnos.
- 4
Apenas habían salido de la ciudad, no estaban lejos, cuando José dijo a su mayordomo: «Anda, sal en persecución de esos hombres y cuando los alcances diles: “¿Por qué me devolvéis mal por bien? ¿Por qué me habéis robado la copa de plata
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en que bebe mi señor y con la que suele adivinar? Habéis obrado mal”».
- 6
Cuando los alcanzó, les repitió estas palabras,
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pero ellos replicaron: «¿Por qué habla mi señor en estos términos? Lejos de tus servidores obrar de tal manera.
- 8
Si te hemos devuelto desde la tierra de Canaán el dinero que encontramos en las bocas de nuestros sacos, ¿cómo íbamos a robar en casa de tu señor oro o plata?
- 9
Si se la encuentras a alguno de tus servidores, que muera; y también los demás seremos esclavos de nuestro señor».
- 10
Respondió él: «Sea como decís: a quien se la encuentre, será mi esclavo, pero los demás quedaréis libres».
- 11
Cada uno se apresuró a descargar su saco en tierra y a abrirlo.
- 12
Él los registró, comenzando por el del mayor y terminando por el del menor, y encontró la copa en el saco de Benjamín.
- 13
Ellos se rasgaron entonces las vestiduras; cada uno cargó su asno y volvieron a la ciudad.
- 14
Judá y sus hermanos entraron en casa de José, que estaba todavía allí, y se echaron por tierra ante él.
- 15
José les dijo: «¿Qué habéis hecho? ¿No sabíais que uno como yo es capaz de adivinar?».
- 16
Judá contestó: «¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué podemos alegar y cómo probar nuestra inocencia? Dios ha descubierto la culpa de tus servidores. Esclavos somos de mi señor, lo mismo que aquel en cuyo poder se ha encontrado la copa».
- 17
Pero él respondió: «¡Lejos de mí obrar de tal manera! Aquel en cuyo poder se ha encontrado la copa será mi esclavo, los demás volveréis en paz a casa de vuestro padre».
- 18
Judá se acercó a José y le dijo: «Permite a tu servidor decir una palabra en presencia de su señor; no se enfade mi señor conmigo, pues eres como el faraón.
- 19
Mi señor interrogó a sus servidores: “¿Tenéis padre o algún hermano?”,
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y respondimos a mi señor: “Tenemos un padre anciano y un hijo pequeño que le ha nacido en la vejez; un hermano suyo murió, y solo le queda este de aquella mujer; su padre lo adora”.
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Tú dijiste a tus servidores: “Traédmelo para que lo conozca”.
- 22
Nosotros respondimos a mi señor: “El muchacho no puede dejar a su padre; si se separa, su padre morirá”.
- 23
Pero tú dijiste a tus servidores: “Si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme”.
- 24
Cuando subimos a casa de tu servidor, nuestro padre, le contamos todas las palabras de mi señor;
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y nuestro padre nos dijo: “Volved a comprar algunos alimentos”.
- 26
Le dijimos: “No podemos bajar si no viene nuestro hermano menor con nosotros”.
- 27
Él replicó: “Sabéis que mi mujer me dio dos hijos:
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uno se apartó de mí y pienso que lo ha despedazado una fiera, pues no he vuelto a verlo;
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si arrancáis también a este de mi lado y le sucede una desgracia, hundiréis de pena mis canas en el abismo”.
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Ahora, pues, si vuelvo a tu servidor, mi padre, sin llevar conmigo al muchacho, a quien quiere con toda el alma,
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cuando vea que falta el muchacho, morirá, y tus servidores habrán hundido de pena las canas de tu servidor, nuestro padre, en el abismo.
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Además, tu servidor ha salido fiador por el muchacho ante mi padre, jurando: “Si no te lo traigo, seré culpable ante mi padre toda la vida”.
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Ahora, pues, permite que tu servidor se quede como esclavo de mi señor, en lugar del muchacho, y que el muchacho vuelva con sus hermanos,
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porque ¿cómo voy yo a volver a mi padre sin llevar conmigo al muchacho? No quiero ver la desgracia que se abatirá sobre mi padre».