Corpus paulino
Gálatas
- 1
¡Oh, insensatos Gálatas! ¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos se presentó a Cristo crucificado?
- 2
Solo quiero que me contestéis a esto: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por haber escuchado con fe?
- 3
¿Tan insensatos sois? ¿Empezasteis por el Espíritu para terminar con la carne?
- 4
¿Habéis vivido en vano tantas experiencias? Y si fuera en vano…
- 5
Vamos a ver: el que os concede el Espíritu y obra prodigios entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por haber escuchado con fe?
- 6
Lo mismo que Abrahán: creyó a Dios, y le fue contado como justicia.
- 7
Reconoced, pues, que hijos de Abrahán son los de la fe.
- 8
En efecto, la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, le adelantó a Abrahán la buena noticia de que por ti serán benditas todas las naciones.
- 9
Así pues, los que viven de la fe son bendecidos con Abrahán el fiel.
- 10
En cambio, cuantos viven de las obras de la ley están bajo maldición, porque está escrito: Maldito quien no se mantenga en todo lo escrito en el libro de la ley, cumpliéndolo.
- 11
Que en el ámbito de la ley nadie es justificado resulta evidente, pues el justo por la fe vivirá;
- 12
en cambio, la ley no procede de la fe, sino que quien los cumpla vivirá por ellos.
- 13
Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose por nosotros maldición, porque está escrito: Maldito todo el que cuelga de un madero;
- 14
y esto, para que la bendición de Abrahán alcanzase a los gentiles en Cristo Jesús, y para que recibiéramos por la fe la promesa del Espíritu.
- 15
Hermanos, hablo desde un punto de vista humano: un testamento debidamente otorgado, aunque sea de un hombre, nadie puede anularlo ni añadirle cláusula alguna.
- 16
Pues bien, las promesas se le hicieron a Abrahán y a su descendencia (no dice «y a los descendientes», como si fueran muchos, sino y a tu descendencia, que es Cristo).
- 17
Lo que digo es esto: un testamento debidamente otorgado por Dios no pudo invalidarlo la ley, que apareció cuatrocientos treinta años más tarde, de modo que anulara la promesa;
- 18
pues, si la herencia viniera en virtud de la ley, ya no dependería de la promesa; y es un hecho que a Abrahán Dios le otorgó su gracia en virtud de la promesa.
- 19
Entonces, ¿qué decir de la ley? Fue añadida en razón de las transgresiones, hasta que llegara el descendiente a quien se había hecho la promesa, y fue promulgada por ángeles a través de un mediador;
- 20
además, el mediador no lo es de uno solo, mientras que Dios es uno solo.
- 21
Entonces, ¿va la ley contra las promesas de Dios? Ni mucho menos. Pues si se hubiera otorgado una ley capaz de dar vida, la justicia dependería realmente de la ley.
- 22
Pero no, la Escritura lo encerró todo bajo el pecado, para que la promesa se otorgara por la fe en Jesucristo a los que creen.
- 23
Antes de que llegara la fe, éramos prisioneros y estábamos custodiados bajo la ley hasta que se revelase la fe.
- 24
La ley fue así nuestro ayo, hasta que llegara Cristo, a fin de ser justificados por fe;
- 25
pero una vez llegada la fe, ya no estamos sometidos al ayo.
- 26
Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
- 27
Cuantos habéis sido bautizados en Cristo, os habéis revestido de Cristo.
- 28
No hay judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
- 29
Y si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos según la promesa.