Libros proféticos
Baruc
- 1
Jerusalén, despójate del vestido de luto y aflicción que llevas, y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te concede.
- 2
Envuélvete ahora en el manto de la justicia de Dios, y ponte en la cabeza la diadema de la gloria del Eterno,
- 3
porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos habitan bajo el cielo.
- 4
Dios te dará un nombre para siempre: «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».
- 5
En pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia oriente y contempla a tus hijos: el Santo los reúne de oriente a occidente y llegan gozosos invocando a su Dios.
- 6
A pie tuvieron que partir, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como llevados en carroza real.
- 7
Dios ha mandado rebajarse a todos los montes elevados y a todas las colinas encumbradas; ha mandado rellenarse a los barrancos hasta hacer que el suelo se nivele, para que Israel camine seguro, guiado por la gloria de Dios.
- 8
Ha mandado a los bosques y a los árboles aromáticos que den sombra a Israel.
- 9
Porque Dios guiará a Israel con alegría, a la luz de su gloria, con su justicia y su misericordia.