Libros proféticos
Amós
- 1
Esto me hizo ver el Señor Dios: Estaba él preparando la langosta cuando comenzaba a crecer la hierba (la hierba que crece después de la siega para el rey).
- 2
Mientras terminaban de devorar la hierba del suelo, dije: «¡Señor Dios, por favor, perdónalo! ¿Cómo podrá resistir Jacob, siendo tan débil?».
- 3
Se arrepintió el Señor de esto y dijo: «No será así».
- 4
Esto me hizo ver el Señor Dios: Dios el Señor estaba convocando a un juicio por el fuego, que consumía el gran Abismo y devoraba las parcelas.
- 5
Yo dije: «Señor Dios, por favor, déjalo estar. ¿Cómo podrá resistir Jacob, siendo tan débil?».
- 6
Se arrepintió el Señor de esto: «Tampoco esto será así» —dijo el Señor Dios.
- 7
También esto me hizo ver: Dios el Señor estaba en pie junto a un muro de estaño, y en su mano tenía estaño.
- 8
El Señor me preguntó: «¿Qué ves, Amós?». Respondí: «Estaño». Dijo el Señor: «Voy a derramar estaño en medio de mi pueblo Israel. No le dejaré pasar una más.
- 9
Quedarán desolados los lugares de culto de Isaac, y los santuarios de Israel serán destruidos. Empuñaré la espada contra la casa de Jeroboán».
- 10
Entonces Amasías, sacerdote de Betel, envió un mensaje a Jeroboán, rey de Israel: «Amós está conspirando contra ti en medio de Israel. El país no puede ya soportar sus palabras.
- 11
Esto es lo que dice Amós: Jeroboán morirá a espada, e Israel será deportado de su tierra».
- 12
Y Amasías dijo a Amós: «Vidente: vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan, y allí profetizarás.
- 13
Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino».
- 14
Pero Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros.
- 15
Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: “Ve, profetiza a mi pueblo Israel”.
- 16
Pues bien, escucha la palabra del Señor: Tú me dices: “No profetices sobre Israel y no vaticines contra la casa de Isaac”.
- 17
Por eso, esto dice el Señor: “Tu mujer deberá prostituirse en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán por la espada, tu tierra será repartida a cordel, tu morirás en un país impuro e Israel será deportado de su tierra”».