Libros históricos
1 Samuel
- 1
Ana oró, diciendo:«Mi corazón se regocija en el Señor, mi poder se exalta por Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación.
- 2
No hay santo como el Señor, ni otro fuera de ti, ni roca como nuestro Dios.
- 3
No multipliquéis discursos altivos, ni echéis por la boca arrogancias, porque el Señor es un Dios que sabe, él es quien pesa las acciones.
- 4
Se rompen los arcos de los valientes, mientras los cobardes se ciñen de valor.
- 5
Los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de muchos queda baldía.
- 6
El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta;
- 7
da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece.
- 8
Él levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria, pues del Señor son los pilares de la tierra, y sobre ellos afianzó el orbe.
- 9
Él guarda los pasos de sus amigos, mientras los malvados perecen en las tinieblas, porque el hombre no triunfa por su fuerza.
- 10
El Señor desbarata a sus contrarios, el Altísimo truena desde el cielo, el Señor juzga hasta el confín de la tierra. Él da fuerza a su Rey, exalta el poder de su Ungido».
- 11
Elcaná volvió a su casa de Ramá. Y el niño quedó al servicio del Señor al lado del sacerdote Elí.
- 12
Los hijos de Elí eran unos desalmados, que no reconocían al Señor.
- 13
Esta era la manera de proceder de los sacerdotes con el pueblo: cada vez que alguien ofrecía un sacrificio, venía el siervo del sacerdote con un tenedor de tres dientes en mano, cuando se estaba cociendo la carne,
- 14
y pinchaba en la caldera o en la olla o en el puchero o en la cazuela. Y el sacerdote tomaba para él cuanto sacaba el tenedor. Así hacían con todo israelita que acudía a Siló.
- 15
Incluso antes de quemar la grasa, venía el criado del sacerdote a decir a la persona que ofrecía el sacrificio: «Dame la carne y yo la asaré para el sacerdote, pues no aceptará de ti carne cocida, sino cruda».
- 16
Y si aquella persona le replicaba: «Se ha de quemar primero la grasa, luego coge cuanto quieras», le respondía: «Lo has de entregar ahora, y si no, lo cogeré por la fuerza».
- 17
El pecado de aquellos jóvenes era muy grande ante el Señor, pues trataban con desprecio la oblación del Señor.
- 18
Samuel servía en presencia del Señor, revestido de un efod de lino.
- 19
Su madre le hacía cada año una túnica pequeña y se la llevaba cuando subía con su esposo a ofrecer el sacrificio anual.
- 20
Elí bendecía entonces a Elcaná y a su mujer: «El Señor te conceda descendencia de esta mujer en lugar del hijo que cedió al Señor en la súplica que hizo». Luego, regresaban a su localidad.
- 21
El Señor visitó a Ana, que concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. El joven Samuel crecía junto al Señor.
- 22
Elí era muy anciano. Había oído cuanto hacían sus hijos a todo Israel y que cohabitaban con las mujeres que prestaban servicio a la entrada de la Tienda del Encuentro.
- 23
Él les dijo: «¿Por qué hacéis tales cosas, esas maldades que yo mismo oigo a todo el pueblo?
- 24
No, hijos míos, no es bueno el rumor que llega a mis oídos; estáis ofendiendo al pueblo del Señor.
- 25
Si un hombre peca contra otro hombre, el Señor puede hacer de árbitro, pero si un hombre peca contra el Señor, ¿quién intercederá por él?». Pero ellos no hicieron caso de su padre, porque el Señor quería hacerlos morir.
- 26
En cuanto al joven Samuel, iba creciendo y era grato al Señor y a los hombres.
- 27
Un hombre de Dios se presentó a Elí, y le dijo: «Así dice el Señor: Yo me manifesté a los antepasados de tu padre, cuando vivían en Egipto sometidos a la casa del faraón.
- 28
Lo escogí entre todas las tribus de Israel para que fuera mi sacerdote, subiera al altar a ofrecer incienso y llevara el efod en mi presencia. Concedí a la casa de tu padre todos los sacrificios de los hijos de Israel.
- 29
¿Por qué pisoteáis el sacrificio y la ofrenda que prescribí en mi Morada, y temes a tus hijos más que a mí, cebándolos con las primicias de toda ofrenda de mi pueblo Israel?
- 30
Por ello —oráculo del Señor, Dios de Israel—, aunque había prometido que tu casa y la casa de tu padre caminarían en mi presencia para siempre, ahora lejos de mí tal cosa —oráculo del Señor—, pues honro a los que me honran, pero los que se burlan de mí son despreciados.
- 31
He aquí que vienen días en que cortaré tu brazo y el de la casa de tu padre, de modo que en tu casa nadie llegará a ser anciano.
- 32
Y verás un rival en el Templo, llevando a cabo la prosperidad de Israel, mientras en tu casa nadie llegará a ser anciano.
- 33
Pero mantendré a uno de los tuyos junto a mi altar hasta que se agoten tus ojos y se consuma tu vida. Pero todos los retoños de tu casa morirán en edad viril.
- 34
Te servirá de señal lo que les va a ocurrir a tus dos hijos, Jofní y Pinjás: los dos morirán el mismo día.
- 35
Suscitaré, luego, un sacerdote fiel, que obre según mi corazón y mi deseo. Le construiré una casa estable, y caminará siempre en presencia de mi ungido.
- 36
Entonces, todo superviviente de tu casa vendrá a postrarse ante él por alguna moneda de plata y una hogaza de pan, diciendo: “Adscríbeme a un servicio sacerdotal cualquiera, para poder comer un pedazo de pan”».